jueves, 15 de julio de 2010

volver a verte....


"Todos tenemos una espinita clavada, algo que dejamos a medias y no finalizamos. A mí me pasa con Arte Dramático, pero no por mi persona, sino por ti que ya no estás aquí. Aun recuerdo aquella tarde en la cocina cuando hacia el canelo y tú me dijiste que iba para actriz, tenia seguramente 7 u 8 años. Ahí quedo la cosa, te marchaste y unos años después, me preparé las pruebas de la E.S.A.D; entré y terminé el primer año, no volví, aun pienso que es lo mejor que hice. Pero aun cuando pienso en aquello se me llenan los ojos de lágrimas pensando que te fallé. Me gustaría poder verte y preguntarte sí estás orgullosa de mí, de mis hermanos y de mama. Si te entristece ver lo que pasa en la familia.

Sigues siendo mi talón de Aquiles, a duras penas puedo soportar que alguien te nombre o que simplemente yo me acuerde de ti. Puedo cerrar los ojos y percibir ese perfume, esa sonrisa, esas manos que desprendían ternura con solo mirarlas.

Cada día que pasa mama se parece más a ti, eres el vivo recuerdo en ella.

Se te echa de menos, ¿lo sabes, verdad?

Sigue cuidándonos como lo has hecho hasta ahora. No puedes impedir que suframos, lo sé, que te duele igual o más.

Nunca olvides que aquí tu vacio se llora como el primer día.

Te quiero, abuela."


VOLVER A VERTE-JOSE MANUEL SOTO

Cuando llego a aquella casa,
cualquer día, y no te veo;
aún te busco desde patio,
a la cocina para darte un beso.  Aún percibo tu presencia
en cada mueble, y en cada cosa;
y te siento canturreando
entre jazmines, geranio y rosa.  ¡Cómo añoro tu sonrisa
cariñosa a cada paso!  Y concervo con amor cada recuerdo
de aquellos años, aquellos años;
que ya se fueron,
¡ay quién pudiera parar el tiempo!  Parar el tiempo,
y sentirme de repente,
como un niño nuevamente,
entre tus brazos;
parar el tiempo,
y escuchar por un momento,
tus palabras del consuelo,
para mi llanto.   Volver a verte,
que otra vez me regañaras,
si a la vuelta del colegio,
yo no estudiaba;
¡que mala suerte,
que ya no pueda volver a verte!...  El vacío que dejaste con tu marcha,
dejó mi alma,
tan oscura como siento las paredes
de nuestra casa.
 Si es que hay Dios concitiera concederme
vetre un momento;
te diría simplemente sin palabras,
lo que te quiero.  Y si existe da verdad un justo premio,
para los buenos;
pueda ser que alguna vez vuelva a encontrarte,
en ese cielo, en ese cielo que tú soñabas;
¡quién fuera niño, Madre del alma!  ¡Quién fuera niño, y tuviera un par de amidos!
unos lápicez “alpino”,
cuaderno y goma;
y por fortuna tuviera el sol y la luna.
Y volar por la alturas, como paloma.  Ay, quién pudiera,
un borrón y cuenta nueva,
y volver a la plazuela del viento barrio;
¡qué mala suerte,
 que ya no pueda volver a verte!  Volver a verte,
que otra vez me regañaras,

si a la vuelta del colegio,
yo no estudiaba;
¡que mala suerte,
que ya no pueda volver a verte!...

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